A todos nos gusta tener nuestra agenda organizada. Sin embargo, la actualidad informativa no siempre puede ajustarse a una calendarización previamente establecida. A veces, el día a día de la comunicación es impredecible.
Es aquí donde muchas marcas fallan. Tienen una maquinaria perfecta para lo previsible, pero se quedan paralizadas ante lo inesperado. Y tan importante es controlar lo que es seguro, como lo que viene dado de forma inesperada. En Círculo de Comunicación lo sabemos bien, y contamos con gran experiencia a la hora de comunicar temas que pueden caducar en menos de 24 horas. ¿Qué hacer, por ejemplo, cuando la onza de oro experimenta una subida o bajada histórica y uno de tus clientes está relacionado con este metal precioso? La inmediatez aquí es clave, porque sabemos que un martes cualquiera el precio puede subir y, de la misma manera, bajar al día siguiente. Una buena estrategia, por tanto, puede asegurar un buen número de impactos en los reportajes sobre este asunto. Porque, en un momento así, la marca que gana no es la que escribe el análisis más profundo, sino la que tiene la capacidad de publicar información concisa e interesante para su audiencia durante las primeras horas. Al ofrecer una respuesta útil mientras el resto del sector todavía está decidiendo qué hacer, te conviertes en la fuente de referencia.
Establecer los escenarios posibles
La clave reside en anticipar los temas que interesan a nuestra audiencia que en algún momento pueden estar de actualidad. Una vez establecidos podemos, por ejemplo, tener un borrador listo para que, cuando salte la noticia, solo tengamos que modificar algunos aspectos.
La importancia de la escucha activa
No podemos esperar a que la noticia aparezca en la portada de un diario. En ese momento, la ventana de oportunidad ya se habrá cerrado. La capacidad de reacción quiere la utilización de herramientas, también de social listening, que permitan monitorizar palabras clave. De esta manera, podemos detectar picos de conversación o cambios de tendencias en tiempo real. Así, cuando un tema interesante para nuestro cliente esté de actualidad, no nos pillará desprevenidos, y podremos actuar.
Romper con la cadena de mando
En estos momentos en los que se requiere actuar rápido, debemos comprender que los contenidos deben pasar por la menor cantidad de personas posibles. Quizá no es necesario un proceso de aprobación tan largo. Lo ideal es contar con una cadena de mando simplificada que permita que la información fluya sin morir en la bandeja de entrada de un directivo que está en una reunión.
Al reducir los filtros, estamos ganando relevancia. Se trata de confiar en la preparación de los profesionales de la comunicación para evitar un bloqueo, sobre todo si el equipo ya conoce la voz de la marca y los límites de lo que se puede decir.
Cuidar el timing
Cuando surge una oportunidad de comunicación en tiempo real —ya sea una nueva tendencia cultural o una subida en bolsa—, la calidad del texto es imprescindible, por supuesto, pero también lo es el timing. Un mensaje cuidado, breve, directo y lanzado en el momento oportuno tiene un valor incalculable.
Porque, al final del día, en un mundo que no para, llegar tarde es exactamente lo mismo que no llegar.


Monitorización y escucha activa: anticipa, entiende y conecta con tu audiencia para crecer